LOS RETOS DE LA ESCUCHA ACTIVA FRENTE A LA NUEVA REALIDAD

LOS RETOS DE LA ESCUCHA ACTIVA FRENTE A LA NUEVA REALIDAD

Equipo Temis

Temis

18/02/2021

Tags: Colaboración

La universidad no exige reforzar esta habilidad, sin embargo, es una de las principales herramientas rumbo a un mejor liderazgo, un trabajo en equipo más efectivo y un gran paso para la cohesión de grupo. Hablamos de la escucha activa.

 

En su definición académica, la escucha activa consiste en ser capaces de lograr comprender la totalidad de un mensaje e indicarle al interlocutor que se ha interpretado de forma correcta.

 

Si bien parece algo sencillo, la mayoría de nosotros estamos preparados para ser escuchados, pero no disfrutamos tanto ocupar el lugar del que recibe el mensaje, mucho menos del que lo hace con interés, empatía e intención de ayudar. 

 

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¿Por qué estamos hablando de esto? La escucha activa es una de las “habilidades blandas” más importantes en un contexto como el que vivimos, en el que la distancia física propia del confinamiento impone una barrera importante de comunicación y en el que es común encontrarnos con que algunos colaboradores de nuestro equipo de trabajo pueden resentir más que otros este alejamiento.

 

Los líderes de estos equipos son los principales responsables de establecer la escucha activa como un factor presente en cada proceso del trabajo.

 

De esta manera, el colaborador no solamente se sentirá acompañado en el día a día durante sus actividades, sino que se reforzarán otros aspectos valiosos del entorno laboral:

 

  • Los colaboradores se sentirán en confianza para expresar sus necesidades, problemas y desacuerdos.
  • Al sentirse escuchado, el colaborador también contribuirá a que se genere un ambiente mucho más receptivo para la retroalimentación.
  • Se reducirán los problemas causados por las fallas en la comunicación y los malentendidos entre todos los miembros del equipo.
  • Los equipos de trabajo serán mucho más participativos, propiciando mejores ideas para los proyectos de trabajo, así como decisiones bien pensadas.
  • La motivación se mantiene en niveles óptimos, ya que cualquier inconveniente puede ser solventado entre líder y colaborador o con el equipo de trabajo. 

 

TRES PASOS CLAVE

 

Como mencionamos al inicio de este artículo, el contexto actual ha sido una de las principales barreras para mantener una escucha activa constante entre los equipos de trabajo.

 

El reto no es menor, pues un sinfín de trabajadores han cumplido o están por cumplir un año de llevar a cabo sus actividades de manera remota y con herramientas de comunicación a las que no estaban realmente acostumbrados antes de la emergencia sanitaria.

 

Algunas iniciativas que funcionan para restablecer la escucha activa en los equipos de trabajo son las siguientes:

 

   1. Herramientas de comunicación integral

Si la comunicación de los equipos de trabajo se fragmenta en diversas plataformas, entonces se percibirá interrumpida, informal y poco organizada.

 

Por ello, lo más adecuado es utilizar una herramienta que permita la comunicación fluida, como Temis, que funge como un canal oficial para todos los colaboradores y que ofrece tanto la oportunidad de crear conversaciones individuales como grupales.

 

   2. Acompañamiento constante

Temis ofrece un espacio en el entorno digital para llevar un programa organizado de trabajo. Con esto, los colaboradores reconocerán los tiempos que necesitan para ejecutar sus tareas, solicitar la capacitación necesaria y comunicarse con los otros miembros que tienen impacto en el desarrollo de sus tareas.

 

El acompañamiento puede adaptarse a diversas plataformas, pero depende de un orden y de la predisposición de los colaboradores para reinventarlo ante nuevas necesidades.

 

   3. Impulso de la colaboración

Mientras más se propague un sentido de identidad en el equipo de trabajo, es más probable que el colaborador no se sienta solo, sino parte de un proyecto en el que hay comunicación de ida y vuelta.

 

Sí, el líder es quien da la pauta de la escucha activa, pero una vez que se replica el sentido de cohesión de grupo en cada uno de los miembros, es más probable que estos se vuelvan buenos escuchas con respecto al resto de sus compañeros.

 

 

La escucha activa es una pieza clave del trabajo colaborativo llevado a sus mejores niveles y hoy, más que nunca, se requiere de la originalidad, la tecnología y la organización para que ésta llegue a buen puerto y se convierta en un pilar al interior de tu equipo.